La conectividad representa una carga mayor para los hogares mexicanos con menos ingresos. Según datos de la ENIGH 2024 analizados por The CIU, los hogares del primer decil destinan el 5.6% de su ingreso a tecnologías de la información y la comunicación (TIC). En el décimo decil, la proporción es del 2.8%.
Esta diferencia importa al diseñar prestaciones corporativas que dependen de internet. Si una plataforma consume demasiados datos o funciona mal con una conexión inestable, algunos colaboradores pueden encontrar más dificultades para utilizarla.
Los datos de la ENIGH ayudan a entender esta brecha y a definir criterios para evaluar soluciones de salud digital.
Los hogares con menos ingresos hacen un mayor esfuerzo económico
El ingreso mensual promedio de los hogares del décimo decil alcanza los $78,698 pesos, mientras que en el primer decil es de $5,598 pesos. La diferencia es de aproximadamente 14 veces.
El gasto trimestral en TIC muestra otra proporción. Los hogares del primer decil destinan $944 pesos, equivalentes al 5.6% de su ingreso corriente. Los del décimo decil gastan $6,658 pesos, que representan el 2.8%. El promedio nacional es de $2,937 pesos trimestrales, equivalente al 3.8% del ingreso corriente.
En términos absolutos, los hogares con mayores ingresos gastan más. Sin embargo, el esfuerzo económico de los hogares del primer decil es proporcionalmente dos veces mayor.
La categoría TIC incluye servicios, equipos y software. Los servicios concentran el 84.7% del gasto; los equipos, el 15.1%, y el software, el 0.2%. Por lo tanto, estos porcentajes no miden únicamente el precio de un plan de datos.
El promedio nacional puede ocultar problemas de asequibilidad
La Comisión de la Banda Ancha de las Naciones Unidas considera asequible un servicio básico de banda ancha cuando su precio representa menos del 2% del ingreso nacional bruto mensual per cápita. Este indicador utiliza una canasta de entrada y permite comparar países.
Un análisis publicado en 2022 ubicó a México dentro de ese rango promedio. Sin embargo, cumplir una meta nacional no significa que la conectividad sea igualmente accesible para todos los hogares.
Las metas de conectividad para 2030 incluyen un indicador adicional: que el costo tampoco supere el 2% del ingreso promedio del 40% de la población con menores ingresos. Este criterio permite observar lo que el promedio nacional puede ocultar.
La comparación con el gasto en TIC de la ENIGH debe hacerse con cuidado. La meta internacional mide el precio de un servicio básico de banda ancha, mientras que la categoría TIC incluye servicios, dispositivos y software. Ambos indicadores analizan dimensiones relacionadas, pero no equivalentes.
El uso de internet crece, pero persisten las diferencias
En 2024, el 83.1% de la población mexicana de seis años o más utilizó internet y el 73.6% de los hogares contó con conexión. El porcentaje de personas usuarias llegó al 86.9% en zonas urbanas y al 68.5% en zonas rurales. Entre quienes utilizan teléfono celular, el 96.6% cuenta con un smartphone.
Los datos por nivel de ingreso muestran una diferencia más amplia. Entre 2022 y 2024, el acceso a internet en los hogares del primer decil pasó del 17.7% al 28.9%. En el segundo decil, aumentó del 30.8% al 44.4%.
Aunque hubo avances, menos de tres de cada diez hogares del primer decil disponían de internet. El dato muestra que tener un smartphone no garantiza una conexión doméstica estable.
El costo es uno de los factores que influyen en el acceso. En 2023, el 43.5% de las personas de menores ingresos que no tenían teléfono celular señaló el precio como motivo. Freedom House también indica que los paquetes de datos móviles en México siguen siendo más caros que en varios países latinoamericanos.
Cuando una persona no cuenta con internet fijo, puede depender más de los datos móviles o de conexiones compartidas. En estas condiciones, una aplicación pesada, una descarga grande o una videollamada prolongada puede convertirse en una barrera de uso.
Qué implica para el paquete de prestaciones
Si la plantilla incluye personal de operación, ventas, campo o planta, la empresa no debe asumir que todos los colaboradores cuentan con internet fijo, datos móviles suficientes o una conexión estable.
Una plataforma de teleconsulta que requiere descargas pesadas o videollamadas continuas puede presentar problemas de adopción. Antes de atribuir el bajo uso a la falta de interés, conviene revisar cuánto consume, qué equipos admite y cómo funciona cuando la señal pierde estabilidad.
La telemedicina como prestación corporativa genera valor cuando los colaboradores pueden acceder al servicio en condiciones reales, no únicamente durante una demostración comercial.
Cómo evaluar una solución diseñada para dispositivos móviles
Antes de contratar o renovar una plataforma, solicita al proveedor información sobre los siguientes puntos:
- consumo promedio de datos por consulta;
- desempeño en teléfonos de gama de entrada;
- funcionamiento con conexiones lentas o inestables;
- posibilidad de cambiar de video a audio durante la consulta;
- atención por llamada o mensajería cuando el video no sea viable;
- tamaño de la aplicación y de sus actualizaciones;
- compatibilidad con versiones anteriores de los sistemas operativos;
- accesibilidad para personas con discapacidad;
- tiempo necesario para iniciar una consulta;
- porcentaje de consultas interrumpidas por problemas de conexión.
También conviene solicitar pruebas en condiciones similares a las que enfrentan los colaboradores. Una demostración con un teléfono nuevo y una red de alta velocidad no permite evaluar la experiencia cotidiana.
Cómo medir el uso después de implementar el beneficio
Después del lanzamiento, revisa cuántas personas activan el servicio, cuántas completan una consulta y en qué momento abandonan el proceso.
La empresa puede comparar el uso entre áreas, turnos, centros de trabajo o grupos ocupacionales, siempre con datos agregados y medidas que protejan la privacidad. Si algunos grupos utilizan menos el servicio, será necesario investigar la causa antes de concluir que el beneficio no les interesa.
Las encuestas internas también pueden revelar problemas que no aparecen en el tablero del proveedor: consumo de datos, mala señal, falta de espacio en el teléfono, dificultades para descargar la aplicación o preferencia por una llamada.
Estos indicadores permiten ajustar la comunicación, ampliar los canales de atención o solicitar mejoras antes de renovar el contrato.
Diseñar el beneficio desde las condiciones reales de uso
El costo de la conectividad representa una proporción mayor del ingreso de los hogares con menos recursos. Esto no demuestra que todos los colaboradores de menores ingresos utilizarán menos una plataforma digital, pero sí justifica evaluar las condiciones de acceso.
Una prestación digital debe funcionar en los dispositivos y conexiones que las personas utilizan todos los días. Los beneficios de la salud digital dependen tanto del servicio ofrecido como de la facilidad para acceder a él.


