El 45% de los médicos mexicanos ya realiza teleconsultas, pero el sector público sigue rezagado

La teleconsulta dejó de estar asociada únicamente con la pandemia y pasó a formar parte de la práctica de muchos médicos mexicanos. Según el estudio Médic@ Digital en México, elaborado por la Fundación Mexicana para la Salud, el 45% de los médicos encuestados reportó realizar consultas virtuales.

Para quienes gestionan Recursos Humanos o Finanzas, la cifra muestra que vale la pena considerar la teleconsulta al diseñar un paquete de beneficios. Sin embargo, el promedio oculta una diferencia importante entre los médicos que trabajan exclusivamente en el sector público y quienes ejercen en el sector privado o combinan ambas prácticas.

La brecha entre el sector público y el privado

Entre los médicos que trabajan exclusivamente en instituciones públicas, el 19% realiza teleconsultas. Entre quienes ejercen en el sector privado o combinan la práctica pública y privada, la cifra asciende al 47%, más del doble.

La diferencia se da en un sistema donde cerca del 49% de la población que requiere atención médica elige servicios privados, mientras que el 44% recurre a instituciones públicas como el IMSS o el ISSSTE.

Para las empresas que diseñan paquetes de beneficios, estas cifras plantean una pregunta concreta: ¿qué acceso a teleconsultas ofrece realmente la red de prestadores contratada para sus colaboradores? La respuesta depende de cada proveedor y de su cobertura.

Psiquiatría marca el ritmo de la adopción

Entre las especialidades incluidas en el estudio, destaca la psiquiatría: el 94% de los psiquiatras encuestados reportó ofrecer atención virtual.

En salud mental, poder acceder a una consulta sin trasladarse puede facilitar el primer contacto y el seguimiento. Para una persona con horarios de trabajo exigentes, eliminar el viaje al consultorio puede hacer más sencillo pedir una cita. Aun así, la adopción de la teleconsulta varía entre sectores y especialidades.

Qué factores pueden influir en esta brecha

Uno de los factores que conviene examinar es la conectividad, el 78.1% de los hospitales mexicanos cuenta con acceso a internet. Entre los prestadores de servicios de salud de menor tamaño, la cifra es del 43%.

También hay restricciones presupuestarias. En 2021 México destinó el 1.14% del PIB al sector hospitalario. La disponibilidad de recursos es uno de los aspectos que deben considerarse al evaluar la incorporación de infraestructura tecnológica.

Otro desafío es la integración de la información. En México operan más de 60 sistemas de expediente clínico electrónico. Su fragmentación puede dificultar el intercambio de datos entre instituciones, un tema relacionado con el avance de la salud digital en las instituciones públicas mexicanas.

Barreras que van más allá de la infraestructura

La conectividad y el presupuesto no son los únicos aspectos que intervienen en la adopción. El modelo de atención a distancia UCADS, publicado por la Secretaría de Salud, distingue entre servicios como la consulta, la asesoría y el seguimiento a distancia. Esa distinción ayuda a definir cómo organizar cada modalidad de atención.

También es necesario considerar la capacitación de los equipos, la adaptación de los procesos de trabajo y la integración de la atención a distancia con la presencial. Contar con una plataforma es solo una parte de la implementación.

Qué implica esto para el paquete de beneficios corporativo

La teleconsulta y los seguros de gastos médicos mayores (SGMM) cumplen funciones diferentes. El seguro puede cubrir hospitalizaciones, procedimientos y otros eventos conforme a las condiciones de la póliza. La teleconsulta facilita el contacto con un profesional de salud y, cuando corresponde, el seguimiento a distancia.

Al evaluar ambos beneficios, conviene revisar cómo se complementan en la práctica: qué consultas ofrece el proveedor, en qué horarios, con qué especialidades y cómo se deriva al paciente cuando necesita atención presencial. Ya hemos abordado el lugar de la telemedicina dentro de una estrategia de salud corporativa.

Cómo medir el impacto de la telemedicina en tu empresa

Para saber si el beneficio funciona, hace falta medir tanto su uso como sus resultados. Un punto de partida es registrar los indicadores disponibles antes de implementarlo, como ausentismo, siniestralidad y rotación. Esa línea de base permitirá observar qué cambia con el tiempo.

Después, conviene seguir la utilización del servicio: cuántas personas lo usan, con qué frecuencia y para qué tipos de consulta. Una tasa de uso baja puede indicar que los colaboradores desconocen el beneficio, encuentran dificultades para acceder a él o no lo consideran útil.

Los reportes agregados de la aseguradora también pueden ayudar a observar la evolución de la siniestralidad. Si se comparan con los datos de uso de telemedicina, deben interpretarse con cuidado: una relación entre ambos indicadores no demuestra, por sí sola, que la teleconsulta haya causado el cambio.

En cada renovación del seguro corporativo, vale la pena revisar las condiciones de la póliza y la evolución de la prima. Las encuestas internas pueden aportar otra perspectiva: si los colaboradores conocen el servicio, logran conseguir una consulta cuando la necesitan y perciben valor en el beneficio.

Con estos datos, Recursos Humanos y Finanzas pueden decidir si conviene mantener el servicio, mejorar su comunicación o ajustar la oferta contratada.

La telemedicina como parte de una estrategia de beneficios

La diferencia de adopción entre médicos del sector público y del privado ayuda a entender por qué el acceso a teleconsultas no es igual para todas las personas. Para una empresa, ofrecer el servicio puede ampliar las opciones de atención de sus colaboradores, siempre que la red contratada tenga disponibilidad y responda a sus necesidades.

En doc24 seguimos estos indicadores para entender cómo integrar la telemedicina y la cobertura médica en una estrategia de salud corporativa que los colaboradores puedan utilizar y la empresa pueda evaluar.

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp